Nerviosismo

No sé si será por el cambio de estrategia del Gobierno de España o porque les hayan llegado noticias de que en la sociedad catalana (la que pinta algo, la que construye y genera riqueza) el descubrimiento de que el Estado español sigue existiendo ha sido recibido con más alborozo del que pensaban. No lo sé, pero algo está pasando, porque el acelerón que el separatismo está imprimiendo a sus acciones de todo tipo en los últimos días es muy notable. Y peligroso, pero eso no debe sorprendernos porque es justamente lo que pretenden. 

El separatismo tiene varias patas, como un pulpo que es capaz de mover varios objetos al mismo tiempo. Está la pata digamos legal, que es la que representa el Gobierno de la Generalidad y su mayoría parlamentaria, así como aquellos ayuntamientos que controla. Está la pata periodística, compuesta por una legión de informadores que copan sin excepción la totalidad de los medios informativos catalanes. Está la pata de agitación callejera, que se ocupa de las acciones violentas, provocadoras, de lo que en el País Vasco se dio en denominar kale borroka. Y está la pata de la mal denominada sociedad civil, que está representada por esa miríada de asociaciones y entidades creadas al amparo de la Generalidad o penetradas de antiguo por el separatismo. 

Bien, pues algo sucede cuando en pocos días se convoca una cumbre para avanzar en el referéndum, unas diputadas rompen fotos del Rey en el Parlamento, unos concejales “decapitan” con una guillotina otras imágenes del Monarca, otros agitadores se manifiestan ante un cuartel de la Guardia Civil lanzando pintura y amenazando, sedes de partidos no independentistas son asaltadas por vándalos, el diputado Homs plantea que el Estado enviará tanques, se acosa a los participantes en actos de la disidencia y, lo más reciente y para mí más grave, el presidente Puigdemont afirma que en caso de prohibición del referéndum unilateral los Mossos d’Esquadra actuarán conforme a la legislación catalana. Esto último es especialmente serio, porque constituye una manifestación, creo que la primera, de que la Generalidad está dispuesta a ordenar que su policía se enfrente a la que envíe el Estado para, por ejemplo, hacer cumplir una resolución del Constitucional. 

Todos estos frenéticos movimientos, perfectamente coordinados, buscan evidentemente (y lo consiguen) elevar la tensión hasta el límite mismo de la violencia. No es casual, nada lo es. El separatismo se ve fuerte ahora, sobre todo por debilidad del contrario, pero ve que esto puede cambiar en breve. Lo cual por cierto muestra la fragilidad intrínseca del proceso, pero esa es otra cuestión. Ahora tienen el poder, todo el poder en Cataluña, con todos sus instrumentos. Y los van a utilizar. El separatismo busca el enfrentamiento. Con el Estado, pero sin desdeñar en absoluto el enfrentamiento social. La violencia sería ahora mismo lo único que podría atraer la atención y la preocupación internacionales sobre “el proceso”. Una víctima sería el argumento perfecto. Y se están provocando detenciones, se agrede, se insulta, se juega con “los tanques” y se insinúa un choque entre policía autonómica y policía local. Se tensa la cuerda hasta el límite de forma calculada y premeditada. 

Vienen tiempos muy, muy difíciles. Veremos cosas terribles, porque los golpistas están literalmente dispuestos a todo, incluso a usar a los ciudadanos como carne de cañón. Empieza una etapa crucial, muy peligrosa. La única conclusión buena que puede sacarse es que todo eso demuestra que el separatismo está muy nervioso. Pero ese nerviosismo le va a hacer descartar cualquier tipo de prudencia. Toda la carne va a ponerse en el asador, porque es ahora o nunca. 

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2 pensamientos en “Nerviosismo

  1. Pues yo lo veo al revés.

    Estoy histérica y muy decepcionada con España, sus gobernantes y gran parte de la población.

    Esta semana se han rescatado las autopistas de Madrid, archivado las escuchas del Ministro de interior, etc..

    Parece que a Madrid-Moncloa (y congreso) les interesa que haya cada día más independentistas y, al final, ojo no nos pase como con cuba.

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    • Yo también estoy muy decepcionado con los sucesivos gobiernos de España. Pero nada de lo que nos prometen los indepes es cierto. Y esa tensión lindante con la violencia física que describo desde luego no la provoca “España”. Un saludo y gracias por leerme.

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