Una mañana en FAES 

Un coloquio en el que intervengan Gallardón y Piqué es garantía de una cierta solvencia intelectual muy por encima de la media de la política actual. Añadan la moderación sutilmente provocadora del siempre inteligente Javier Zarzalejos y la participación de la economista Rocío Albert, a la que no conocía, y el menú resulta altamente apetecible. Ysi como postre se anuncia la presencia del Darth Vader del Partido Popular, un José María Aznar en carne mortal y enjuta, que a uno le inviten a asistir resulta una oferta irresistible y hasta morbosa. Gracias, Alicia.

Que abandone toda esperanza quien espere leer que se han desvelado en esa charla organizada por FAES proyectos políticos o ideas renovadoras, o que Aznar ha susurrado “yo soy vuestro padre” a los fachas convictos, confesos y huérfanos que llenábamos hasta la bandera el auditorio. Mucha cara conocida, mucho “ese es alguien pero ahora no caigo…”. Esperanza, Maroto, Lévy, Elorriaga, Anson, Cayetana, Sánchez Dragó, Villar Mir, Cortina, Del Rivero… hasta ahí llego. 

El coloquio ha tocado en breve tiempo varios temas de enjundia: Trump, la globalización, los populismos, la lucha ideológica, Cataluña… Y uno llega a una conclusión, y es que en comparación con nuestra clase política actual aquellos eran auténticos titanes, colosos. Da gusto oír hablar a Piqué y a Gallardón, razonando y argumentando sin muletillas ni topicazos, con fundamento intelectual, jurídico y político indiscutible, al margen de que se esté de acuerdo o no con sus planteamientos.

Trump: no hay que perder de vista que lo que se ha producido es sobre todo una victoria de los republicanos, incluso a pesar de un candidato como mínimo dudoso. Eso lo prueban los resultados para el Capitolio y el hecho de que el GOP haya ganado en estados tradicionalmente demócratas. Para Gallardón lo que ha habido es una enmienda a la totalidad a la política de los demócratas, de Obama, y cimentada según Piqué en zonas con amplio voto “blue collar”. Cree ARG que el Congreso no estará “en primer tiempo de saludo” ante Trump y que eso supondrá un contrapeso y una moderación sana a la imprevisibilidad del carismático y un tanto excéntrico presidente.

La globalización: Piqué se proclama entusiasta defensor y sostiene y demuestra con cifras que ha arrancado de las garras de la miseria a cientos de millones de seres humanos aunque paradójicamente produzca una cierta desazón entre los que vivimos en los países más desarrollados. Todos manifiestan su temor ante el proteccionismo que parece anunciar la nueva administración estadounidense y ante los sucesivos procesos electorales que encara Europa en los próximos meses o años. El anuncio de Le Pen de imponer aranceles a automóviles producidos por ejemplo en España hace pensar a Piqué que podemos estar ante un gravísimo retroceso que haga inoperante incluso la vieja denominación de “mercado común”. La debilidad de Europa, que a causa del Brexit y de Trump puede perder su anclaje Atlántico, exigiría un muy sólido pronunciamiento de los países fundadores, más España, Portugal y Polonia, esta última para evitar que la influencia creciente de Rusia arrebate terreno a Europa.

La lucha ideológica: todos partidarios de que se recupere ese combate del que la derecha lleva años ausente en aras de la eficacia en la gestión. Se hace ahí hincapié en la necesidad de entidades como FAES y en la conveniencia, y hasta urgencia, de combatir con ideas a los populismos, esos movimientos que viven de proponer soluciones simples y falsas a problemas complejos.

Cataluña: ARG rotundo. “Cataluña no será independiente”. No puede serlo ni jurídica ni políticamente, y el separatismo ha cosechado un importantísimo fracaso en su intento de obtener apoyos internacionales. Ahí ha sido clara y unánime la reacción de Europa de forma individual y colectiva, de los EEUU y hasta de Rusia. Pero se ha creado una profundísima fractura social que se tardará generaciones en restañar. Falta pedagogía, argumentos, que además son difíciles porque aún teniendo toda la razón cuesta oponer el concepto jurídico áspero y espeso de “ámbito de soberanía” a algo tan alegre y  festivo como “el derecho a decidir”.

Y en esas llega Aznar, camisa blanca, traje, corbata y cabello casi negros, semblante sombrío, bigote apenas intuido ya, y desgrana un parlamento breve y austero, como él mismo. Que desde FAES se va a dar la batalla de las ideas, que no se va a renunciar a ellas porque son mejores y más eficaces y justas y se ha demostrado repetidamente,y que  no está dispuesto a que se le obligue a elegir entre disolución y fractura, ni respecto a Cataluña, ni a Europa, ni a las costumbres y principios. Que no ve moderación alguna en incumplir la ley. Y de alguna forma enlaza con lo que dijo Zarzalejos al abrir el acto: nuestro país, nuestra gran nación en palabras de ARG, se fundamenta en el estado de derecho, la democracia y el estado de bienestar, y los tres son imprescindibles para ser lo que somos. 

Ni puyazos a Rajoy, ni amenazas fantasma. Simplemente aquí estuvimos en tiempos difíciles, aquí permanecimos cuando tuvimos la ocasión de aplicar nuestras políticas, probadamente mejores que otras, y aquí seguiremos en defensa de esas ideas.

Seguramente ha habido mucho más, pero es todo cuanto he conseguido retener. Interesante. Reconfortante.

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