“Pesada me es ya la broma…”

“Portaos bien en las ponencia. Es algo muy razonable, porque si no os portáis bien en las ponencias es que os portáis mal en las ponencias y la gente del PP no se porta mal nunca. Ni en las ponencias ni en otros sitios”.

Léanlo varias veces. Esta ha sido la parte destacada de la alocución que ha dirigido hoy Mariano Rajoy a los jóvenes de las Nuevas Generaciones de su partido con motivo de no sé bien qué congreso.

Ya sabemos que empieza a ser legendaria la capacidad del insigne pontevedrés para elaborar frases extravagantes, enigmáticas, absurdas, contradictorias o sorprendentes. A veces se ha atribuido al despiste, otras veces a su escasa capacidad para la improvisación y las más al no menos mítico humor gallego.

Miren, no lo sé. A veces admito que me resulta hasta divertido, sobre todo por la capacidad que esas frases tienen para desconcertar a un oponente político, que no sabe si está ante un señor desnortado o si por el contrario el gallego ya ha ido y ha vuelto y lisa y llanamente se está mofando de su interlocutor. Pero hay ocasiones en que, no sé, será que mi capacidad de captar el humor gallego está de capa caída o será que mi propio sentido del humor está desconectado. Y entonces la sensación de ser objeto de mofa la tengo yo.

Hoy es uno de esos días. Que el Sr. Rajoy diga hoy, justamente hoy, que la gente del Partido Popular no se porta mal nunca, precisamente en el mismo momento en que uno de sus ex presidentes autonómicos está declarando ante la Audiencia Nacional y muy probablemente salga de ahí esposado hacia la cárcel, en la misma semana en que el propio Rajoy ha sabido que va a tener que declarar como testigo en el caso Gürtel, en estos tiempos en que todo parece indicar que las cloacas de la corrupción en Madrid no van a poder contener por más tiempo tantas aguas corrompidas, hoy va Rajoy y les dice concretamente a los jóvenes de su partido, a la supuesta reserva de esperanza que va a tomar el testigo a medio plazo, que “la gente del PP no se porta mal nunca”. 

Pues mire, no. Maldita la gracia que me hace hoy el humor gallego, o el humor del gallego si prefieren, que andan los regionalismos muy susceptibles en este país. Creo que solo sería capaz de aguantarle bromas así a estas alturas a algún líder que, aparte de estar por encima de toda sospecha (que no es el caso), pudiese al menos presumir de tener un proyecto de país serio, ilusionante, sólido. Tal vez a ese líder inexistente pudiese aceptarle esa broma en forma de amarga ironía. Pero ¿a Rajoy? ¿A Rajoy? ¿Alguien cree que si este hombre decidiese volver a presentarse como candidato sería con el propósito de culminar o encarrilar algún tipo de proyecto político más allá del de su propia supervivencia? ¿Y a este hombre hemos de aguantarle además cachondeos cuando la capital de la nación es un auténtico hervidero de rumores e indignación más que justificada? ¿Cuando aparte de la consecuencia puramente económica de menoscabo a los fondos públicos lo que se produce es un trasvase de votantes furiosos a opciones que en condiciones normales ni se considerarían y que encierran un serio peligro para la estabilidad democrática de España?

Vamos hombre. Así que si he tituladola columna con una frase del Tenorio, permítanme cerrarla con un particular homenaje a Fernando Fernán Gómez: ¡A la mierda! ¡Vaya usted a la mierda!

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