Muchos calzoncillos para tan pocos culos

Dicen que Pla, ante un arrebato independentista anterior, despachó el tema indicando que sí, que Cataluña fabricaba muchos calzoncillos, pero que no tenía tantos culos. En otras palabras, que los industriales que coqueteaban con la secesión debían de plantearse a quién demonios le venderían su producción en caso de perder un mercado que les compraba por aquel entonces su mayor parte.Los catalanes de hoy deberían de plantearse algo similar. No, no se engañen: no es solo un problema de los empresarios, los capitalistas, los banqueros o las grandes fortunas, no. Ya sé que mola mucho imaginárselos con graves problemas, pero el que así actúa olvida que el mal de esos poderosos acaba llegando multiplicado por cien a los de abajo. Invariablemente.

De modo que sí, a usted, pequeño ciudadano catalán de la fiel infantería, empleado en precario o fijo, autónomo, botiguer, profesional o empresario, le afecta mucho en qué acabe quedando todo esto. El hecho, por ejemplo, de que La Caixa tenga el 70 % de su negocio fuera de Cataluña. O el Sabadell, con un porcentaje muy similar. Estas entidades, por si usted no lo sabe, han adoptado ya sus medidas estatutarias para poder trasladar sin problemas sus domicilios sociales (y fiscales, claro) fuera del territorio catalán. Y de hecho algunas de sus filiales o satélites ya tienen sede en Madrid. Ellos sobrevivirán, claro. Pero, ¿cree usted que una caída brutal de la cifra de negocio de esas entidades financieras no repercutiría en sus plantillas?

Amplíe estos ejemplos extremos a decenas de empresas mucho menos sólidas que venden el grueso de su producción en territorio español, pero fuera de Cataluña. Boicot, aranceles, cambio de monedas, caída en picado de la posibilidad de obtener financiación en los mercados, probable incremento brutal de impuestos para cubrir la previsible caída de ingresos públicos dado que muchas empresas se rebelarán y seguirán pagando sus impuestos a la Hacienda española. ¿Cuántas medianas y pequeñas empresas están en condiciones de sobrevivir en un entorno tan azaroso? ¿Cuántos de esos festivos catalanes que participan alegremente en los juegos florales de la ANC trabajan para alguna de esas empresas? O para sus proveedores, porque claro está, una situación de este tipo es como lanzar una piedra en un estanque: la onda acaba llegando muy lejos de donde cayó la piedra.

Piensen. Piensen en todo eso antes de jugar tan inconscientemente con las leyes y con la democracia. La ilusión está muy bien, sí. Y la aventura. Pero, ¿y la estabilidad? ¿Arriesgaría usted su estabilidad familiar por una aventura incierta? ¿Arriesgaría usted su estabilidad profesional y laboral por una aventura insensata?

 

 

 

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4 pensamientos en “Muchos calzoncillos para tan pocos culos

  1. Una vez más, una reflexión muy acertada, me resulta sorprendente hasta qué punto coincidimos en prácticamente todo. Yo ya he pensado sobre este punto, y lamentablemente, creo que de poco sirve hacerles ver una realidad tan evidente, ya que este movimiento independentista se mueve por sentimientos, y no por lógica. Sentimientos de cabreo, sentimientos de amor a Cataluña, y también, en muchos casos, de odio a lo español. Y ya se sabe que cuando alguien guía sus actos por lo que le dicta el corazón, no hay argumentos que valgan. Es como cuando te enamoras de la persona equivocada: aunque te pongan delante de tus narices los argumentos más sólidos, no los quieres ver.

    De todas formas hay un porcentaje de gente a la que es posible que esta cuestión les haga pensar, así que no se pierde nada por intentarlo. Aunque todas sus quejas y demandas tuviesen una razón de ser, ¿Lo que les espera es mejor? En su delirio creen que sí. Por eso es tan difícil tratar el tema y hacer razonar a los independentistas. No sólo se han creído la lista de agravios y los hechos históricos distorsionados: también han comprado los boletos a Catadisney, sin pararse a pensar ni un minuto hasta qué punto todo cambiaría (para mal) en una Cataluña independiente. Familias y amistades rotas y enfrentadas, pérdida de empleos, imposibilidad de financiarse…no es una estrategia del miedo, es la pura y simple aplicación de la lógica. Pero los independentistas han hecho un trabajo excelente en lo que a reprogramación mental de la población se refiere, y no será hasta que se enfrenten a estas realidades que algunos reaccionen. Por supuesto, ya se encargarán desde arriba de seguir azuzando el odio a lo español para justificar sus males, como ese niño pequeño que nunca se responsabiliza de sus acciones. ¿Que España boicotea sus productos? ¿Qué reacción esperan de una población que se ve menospreciada y humillada constantemente y que es acusada de ser parásitos y atrasados culturalmente? ¿Que echen alegremente los productos catalanes a la cesta de la compra?

    Todo este movimiento es una locura colectiva que estoy seguro se mencionará en los libros de historia. Viví 10 años en Barcelona y siempre admiré al pueblo catalán por su cultura. Me resulta incomprensible que personas formadas y con capacidad para reflexionar no hayan dedicado ni un instante a pensar qué puede ser lo que les espera en el futuro. Lamentablemente, cuando abran los ojos será ya muy tarde.

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