Hay que votar con seny y con rauxa

El topicazo, lo sé: el seny y la rauxa de los catalanes. Algo así como el sentido común o la sensatez frente a la rabia o la furia. Como si todos los pueblos del mundo y todos los ciudadanos no fuesen una más o menos equilibrada mezcla de esos, y de otros muchos, sentimientos… Pero bueno, parece ser que, una vez más, algo normal se convierte en legendario cuando se pronuncia en catalán.

A lo que iba: mañana toca votar (en realidad yo ya lo he hecho desde fuera de Cataluña). Y toca votar elaborando una equilibrada mezcla de ambos sentimientos: la sensatez y la furia, aplicados ambos a los mismos hechos objetivos. Sensatez para entender que votar España (es decir, votar partidos constitucionalistas, claramente constitucionalistas y no solo de boquilla) supone apostar por la seguridad jurídica, por la permanencia en Europa, por la solidaridad interterritorial y sobre todo entre ciudadanos. Votar España es votar por la calma y el orden público. Es asegurarse de que Cataluña no sea un territorio del que los creadores de riqueza piensen en huir. Es comprender aplicando mínimas dosis de lógica que no podemos devolver al poder a quienes están procesados, fugados o presos por haber puesto en peligro la convivencia entre españoles y catalanes, y entre estos mismos, y por haber violado innumerables leyes. Es tener la tranquilidad de que la policía autonómica no va a ser utilizada para fines del partido gobernante. Es desear que los medios de comunicación públicos sean imparciales y que los privados no estén comprados. Es exigir que nunca más la familia presidencial pueda montar un conglomerado de corrupción institucional. Es recuperar la rojigualda y la senyera como banderas de todos los catalanes desterrando esa estrellada intrusa que okupa, con k, balcones oficiales y espacios públicos. Es levantar la vista y comprobar que Cataluña ni es ni ha sido una nación oprimida, que no está expoliada ni ocupada, ni sus ciudadanos reprimidos. Que el déficit monstruoso de la comunidad no se debe a que nadie nos robe sino a que los recursos públicos, sustraídos a todos los ciudadanos, han sido lamentable, cuando no delictivamente, gestionados, desviándose a fines espurios mientras se descuidaban deliberadamente las necesidades más acuciantes de la sociedad.

Y furia para devolver a los separatistas tantos meses y tantos años de ofensas, y devolvérselos democráticamente, en unas elecciones convocadas por el gobierno de la Nación, con amplio respaldo del Senado, para desactivar una situación explosiva. Para gritarle a la cara a Puigdemont que es un cobarde vividor. Que no es el presidente legítimo de la Generalidad como pretende, sino un vulgar prófugo de la justicia sin grandeza alguna. Para denunciar que la violencia existe en Cataluña de forma soterrada desde hace años, y siempre en una dirección, y que estamos hartos de que nos roben las calles en manifestaciones cada vez más infladas en cuanto al número de supuestos asistentes. Para recordarles que desobedecer las órdenes judiciales y las instrucciones policiales es violencia que puede ser legítimamente reprimida. Para demostrarles a voz en grito que no solo no tienen una mayoría social tan cualificada como la que haría falta para un disparate como la independencia, sino que ni siquiera son mayoría. Para decirles de una vez que nos dejen en paz con sus marchas nocturnas con antorchas, sus despliegues abrumadores de banderas, sus hordas de alcaldes alzando amenazadores sus varas, sus adhesiones inquebrantables al movimiento nacional y todas esas manifestaciones tan ordenadas, prefabricadas y ensayadas. Para que TV3 deje de ser la basura adoctrinadora que vomita odio a todas horas. Para que las escuelas dejen de ser lugares de formación del espíritu nacional falseando la historia. Para demostrar que cuando lo organiza España, se vota de verdad y no llegan las urnas ya cargadas de votos al colegio electoral. Para exigirles que respeten la ley democráticamente aprobada. Para que nos mantengan en Europa y en España. Para decirles, en resumen, que no nos representan, y para mandarles, si un juez imparcial lo estima procedente, al centro penitenciario donde hayan de cumplir sus condenas.

Seny y rauxa. Sensatez y furia. Nunca un simple trozo de papel permitió concentrar tantos sentimientos, ni nunca nos ofreció la posibilidad de cambiar tan radicalmente nuestro futuro colectivo e individual. Que no falte nadie. Ellos estarán todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

descuidaban las competencias

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