Las nacioncillas rabiosas y el estado voluntariamente indefenso

Lo de “nacioncillas rabiosas” es brillante y antigua creación de Alejo Vidal Quadras, aclaro antes de continuar.

Observen los últimos movimientos: Alemania tumba (en primera instancia, cierto) la acusación de rebelión del Tribunal Supremo. El ministro de Hacienda español cuestiona la alegación de malversación de recursos públicos, con lo cual todo el proceso penal contra los golpistas catalanes queda pendiente de un frágil hilo. El parlamento catalán sigue recreándose en su inoperancia generosamente retribuida, utilizando cada recurso reglamentario no para intentar hallar un candidato válido, sino para alimentar la tensión con el estado. Los medios de comunicación públicos catalanes, y buena parte de los privados que viven de las subvenciones y ayudas públicas, vomitan a todas horas el odio contra España y proclaman el heroísmo y la limpieza de la revolución catalana.

Miremos un poco más al noroeste. La ETA emite un comunicado en el que expresa algo parecido a una suave disculpa, de la que excluye a todo aquel que no forme parte del “pueblo vasco”. Los obispos vascos, en otro comunicado, se reconocen en alguna medida cómplices de la locura totalitaria que llevó al terrorismo y también, a su siempre sinuosa manera, se disculpan por sus “errores”. Y en paralelo recuperan la matraca del acercamiento de los presos a las cárceles vascas. Por su parte el gobierno vasco, que había vetado los presupuestos de Rajoy en tanto permaneciese la aplicación del 155, levanta el pie del acelerador y no formula enmiendas a la totalidad, permitiendo así que se abran esperanzas para su aprobación. Recuerda su reivindicación de traspaso de la competencia en materia de prisiones (curiosa coincidencia con lo de los obispos, ¿no?). Y por supuesto afila el lápiz para arañar (vaya rasguño) otros 3.000 millones de euros, dicen, al estado. Al tiempo que algunas viejas glorias del nacionalismo vasco alumbran una especie de pacto por el derecho a decidir que, a semejanza del catalán, contempla como final de trayecto un referéndum de autodeterminación.

Salgamos ahora de las estrechas fronteras de nuestro país. El separatismo catalán está ganando por goleada la batalla de la comunicación. De forma inexplicable para cualquiera que tenga algo de sentido común, lo cierto es que una simple autonomía sin competencias en política exterior ha logrado acceso y simpatías en la mayor parte de los medios de comunicación internacionales. Medios que, evidentemente, contribuyen a modelar la opinión pública que a su vez influye, como no puede ser de otra manera, en los jueces que toman decisiones sobre los prófugos catalanes y en los políticos que han de determinar la política respecto a este asunto. El estado, por su parte, se muestra inoperante, torpe, lento y anticuado en sus reacciones. Que además son siempre eso: reacciones, jamás iniciativas.

Alguien, lamento no recordar quién, escribía hace poco que el problema es que el estado está afrontando con armas e instrumentos de los siglos XIX y XX un golpe de estado del siglo XXI. Y así es. Un golpe de estado (porque no otra cosa es lo que está teniendo lugar en Cataluña, y en privado ni los separatistas te lo niegan), en la actualidad, se gana en los medios, en las redes, en la tecnología, en la imagen. Porque todos esos elementos son los que en última instancia acaban configurando la opinión pública, y al final esa opinión pública es la que acaba formando gobiernos, derribando otros y forzando modificaciones legales y sentencias judiciales. No estamos ganando la batalla de la comunicación, ni la tecnológica, ni la de la imagen. Y si pensábamos que estábamos ganando la política y la jurídica, ya vemos que era un espejismo: los gobiernos europeos nos darán su tibio apoyo en la medida en que el estropicio no se haga demasiado grande y sepamos resolver las cosas con discreción y sin sangre. Y de momento en el terreno jurídico, más allá de nuestras fronteras, vamos de varapalo en varapalo, lo cual demuestra que ellos conocían mucho mejor que nosotros la realidad legal europea. La lamentable realidad legal europea y las muchas grietas que ofrece, me atrevo a añadir. Pero es la que es. Y resulta imperdonable que la flamante legión de abogados del estado que asesora al gobierno no tuviese presente esta eventualidad.

Por alguna razón que se nos escapa, y que se mueve en el amplio abanico que engloba la incompetencia, la cobardía, el error de cálculo y la complicidad fundada en intereses de diversa índole, el estado ha decidido permanecer voluntariamente indefenso. Es como si un país decidiese deliberadamente no modernizar sus fuerzas armadas, mantenerlas en una posición tecnológicamente atrasada, no estudiar ni anticiparse a los movimientos de sus potenciales enemigos. Del mismo modo España por alguna extraña causa ha decidido en los últimos años no modernizar su arsenal legislativo y por lo tanto no adaptarlo a las nuevas amenazas. En una palabra, ha renunciado a defenderse como estado, dejando a sus fieles servidores, los que quedan, prácticamente indefensos al tener que utilizar herramientas que han quedado totalmente superadas en el tiempo. Ha renunciado también a defender allende sus fronteras su imagen como estado democrático y moderno, cediendo el terreno y la iniciativa a quienes desde su propio corazón la quieren destruir.

No es extraño, pues, que las nacioncillas rabiosas vean como propicia esta ocasión para intentar acabar de desarraigarse de la nación común. Y no es raro tampoco que las mayores prisas surjan cuando las encuestas señalan el curso ascendente de un partido que, sobre el papel, parece decidido a alterar esas inercias. Otra cosa será que, caso de alcanzar el poder, cumpla o no esas expectativas, por cálculo partidista, por choque frontal con una realidad mucho más enquistada de lo que puede parecer, o por simple cuestión aritmética.

La gran duda es si una hipotética reacción llega o no demasiado tarde. Y si las nacioncillas rabiosas conseguirán su propósito, teñido de insolidaridad y de supremacismo, y con inquietantes dejes totalitarios en algunos casos, o si la vieja nación logrará reaccionar y, no solo eso, tomar la iniciativa para garantizar que la amenaza no se reproducirá en un largo tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s